La mujer en el Génesis

Comentario del estudio del erudito Nahmánides al Génesis 31:35

Realizado para el Máster Universitario de Cultura Árabe y Hebrea UGR (2017-18)


Mosheh ben Nahman, Nahmanides (1194 – c.1270), Comentario a Génesis 31, 35
Y ella dijo a su padre: “No vea con enojo mi Señor el que no pueda levantarme en su presencia, pues tengo la regla” (Gen. 31, 35).
No entendí qué excusa es ésta; ¿acaso las mujeres que tiene la regla no se pueden levantar y permanecer de pie? Quizá dijo que le pesaban la cabeza y los miembros, y se sentía enferma porque le había venido la regla. Porque esto es así con las mujeres, sobre todo con las que, como a Raquel, disminuye [su fuerza] con el parto, la sangre de su menstruación se hace escasa y se convierte en un peso. Pero [la interpretación] correcta a mis ojos, es que en aquellos días a las menstruantes se las mantenía muy apartadas. De ahí el nombre niddot [excluidas], por lo apartadas; porque no se acercaban a los hombres y no hablaban con ellos, pues sabían los antiguos en su sabiduría que su aliento daña, y su mirada causa reprobación y una huella negativa, según explicaron los filósofos. Más adelante mencionaré sus experimentos sobre ello. [Las mujeres] se sentaban solas en la tienda, en la que no entraba ni un hombre, como nos recuerdan nuestros rabinos en el Baraita maseket de Niddah, “A un estudioso le está prohibido saludar a una niddah [menstruante]. Rabbi Nehemías dijo: incluso la palabra que sale de su boca es impura. Rabbi Yonatan dijo: le está prohibido a un hombre caminar detrás de una niddah y pisar el polvo [que ella ha pisado], porque de igual forma que un cadáver es impuro, así es el polvo que pisa la niddah; [también] le está prohibido disfrutar del fruto de sus manos”. Por eso Raquel dijo: “sería lo correcto levantarme y besar las manos de mi señor, pero tengo la regla y no puedo acercarme a ti, ni caminar en la tienda para que no te llegue el polvo de mis pies”. Y él calló y no le contestó, pues no hablaban con ellas [las menstruantes], porque su palabra era impura. [mi traducción]


 

También conocido como Nahmanides o Ramban, el médico y erudito gerundense Mosheh ben Nahman tuvo un papel en dos conocidas disputas intelectuales; entre
detractores y seguidores de la corriente de Maimónides y la incitada por Pablo Christiani
durante el reinado de Jaime I de Aragón en 1263 que dan cuenta de su fama intelectual.
Su aproximación mística a las escrituras de la Torah, de la que creía extraer todo
conocimiento y sabiduría para el ser humano, se contrapone a las corrientes más
intelectualistas. Para él, Moisés sería como “un sabio copiando un texto antiguo”, dado
que la Torah habría precedido la creación del mundo, escrita “con fuego negro sobre
fuego blanco”. Por tanto su estudio debería abarcar todas las categorías textuales, ya que
su sabiduría se extendería de forma “explícita o por alusión, en las palabras o la
guematría, o en la forma de las letras ya sea (…) en sus formas habituales (…) o bien
modificadas”1. Ya que cada detalle haría referencia a un diferente canal divino de
creación, él sería capaz de relacionar la aproximación cabalística con las leyes de la Torah contenidas en la Halajá.

abraham ls comentario bloque ii (pdf)


1.Introducción al libro de Génesis de Moisés ben Najmán, visto en https://www.arsgravis.com

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